El coronavida

Mientras estoy escribiendo estas palabras estoy en lo que se llama la cuarentena, una situación un tanto rara y excepcional que parece más bien sacada del guión de una película. Nunca me hubiese imaginado tener que vivir una situación como ésta.

Pero no voy hablar desde el lado de la tragedia y del drama, con todo mi respeto y cariño por todas las personas que realmente lo han sufrido de primera mano.

Mis palabras son desde mi vivencia personal y dándole un giro de 360ª al asunto, de ahí que el título de este artículo sea “Coronavida”.

Como terapeuta quién viene a mi es por un problema, un obstáculo, incluso cuando realizo talleres para manifestar un objetivo, siempre se trabaja el obstáculo que impide llegar a éste. También últimamente he estado escribiendo sobre la magia de los obstáculos; incluso el proyecto editorial del libro “Coaching creativo para estudiantes”, que ya he terminado y que en breve va a salir, tiene una parte muy importante en su contenido de ejercicios para trascender los obstáculos y tomar conciencia que éstos y los problemas no vienen para hacernos daño sino para evolucionar. De ellos obtenemos muchos recursos que en un futuro nos van a servir y sin ellos no conseguiríamos muchas cosas importantes para nuestra vida.

Supongo que mi foco en estos temas es precisamente por mi resistencia a ellos durante tanto tiempo. Siempre he sido esa clase de personas que nunca he aceptado las cosas malas de la vida, no entendía el sufrimiento, creyendo que tenía derecho a esa vida perfecta en la que soñaba, donde todas las cosas tenían que estar en su sitio. Pero la vida no para de enseñarme que la perfección está también en lo que puede parecer un caos o oscuridad.

La suerte cuando te estás formando como terapeuta es que además de aprender herramientas para ayudar a los demás te estás trabajando también a ti misma y los cambios interiores que realizas en el camino son enormes, además de capacitarte con muchos recursos para situaciones que te puedes encontrar.

Y volviendo a la situación actual tengo que confesar que por muy terapeuta que sea y sabiendo la importancia en estos momentos que tiene la inteligencia emocional, los primeros días fueron muy malos para mí porque, aunque intentaba disimularlo para que mis hijos puedan vivirlo de la mejor forma, interiormente en algunos momentos me ahogaba a nivel emocional. Más que miedo por el contagio y enfermar mi ansiedad era más bien a la privación de la libertad.

No significa que en algún momento no haya tenido miedo de la enfermedad. Creo que es de ser humano tener miedo en esta situación y en ciertos momentos es normal que te invadan pensamientos no muy favorables. Lo que hacía cuando me sucedía ésto era buscar información para que mis pensamientos pudieran ir a un lugar más favorable y el miedo pudiera desaparecer; además buscando información que me diera soluciones. Me he nutrido de mucha información, alguna de ella que ya sabía pero necesita reforzar y otra nueva. Desde el campo donde trabajo, la inteligencia emocional es algo fundamental y en esta situación es algo muy importante y que no se contempla. Para no enfermar y contagiarnos es fundamental que nuestro sistema inmune esté fuerte y aquí las emociones tienen un papel muy importante, ya que cuando tus emociones son altas el cuerpo expulsa toxinas de nuestro cuerpo y aumenta nuestro sistema inmune, como también nuestro cerebro tiene un funcionamiento mejor.

Así que la parte del miedo a la enfermedad me ha sido más fácil disolverla pero la de la ansiedad por la privación a la libertad me ha costado más. Para entender mis emociones hay que comprender que soy una persona que para mí es básico poder sentirme libre, pasear, ir a bailar (zumba) y el contacto con la gente es muy importante para mí. De hecho tiempo atrás incluso tenía cierta claustrofobia a los lugares cerrados, cosa que ya he ido superando. Además justo los últimos meses había pasado mucho tiempo encerrada en casa trabajando en el proyecto que os estaba comentando sobre el libro y, ahora que lo había terminado y estaba dispuesta a salir a la calle para hablar sobre él en los institutos y también con la idea de hacer charlas y cursos, resulta que todo se para y nos obligan a estar encerrados en casa. Así que no he tenido más remedio que sacar todos los recursos de los que predico en mis charlas y cursos y ponerlos a funcionar en mí. Me ha costado pero, en el día de hoy después de casi dos semanas, el cambio en mis emociones han sido como os decía de 360ª. El aprendizaje y la toma de conciencia que estoy teniendo es mucho más grande de lo que nunca me hubiese imaginado. Y estoy disfrutando el día a día de una forma mágica.

Tengo que decir también que soy una privilegiada por tener un jardín muy grande. Pero el tener cosas buenas en tu vida no es sinónimo de bienestar y a veces no puedes agradecer las cosas buenas que sabes que tienes porque hay algo en tu interior que no está en su sitio.

Al día de hoy estando encerrada en casa me siento con más libertad, amor y bienestar que desde hacía muchísimo tiempo.

El tiempo y la presencia han hecho milagros en mi familia. No significa que ahora todos los momentos sean perfectos. Claro que hay veces que mis hijos se pelean o se produce alguna pequeña tensión, pero los momentos que estamos disfrutando son realmente especiales. Antes de esta situación mi marido realmente lo estaba pasando mal en el trabajo por toda la carga y tensión que estaba teniendo. Hacía dos fines de semana a mi hija adolescente tuve que darle flores de bach para que se relajará y le bajaran las pulsaciones del corazón producidas por el estrés y el agobio de los exámenes, y eso que ella saca buenas notas y tiene facilidad; con mi hijo tanteando siempre el terreno, buscando su motivación en los estudios y agobiado también aunque de forma totalmente diferente que su hermana. Y de repente, se para el tiempo, el estrés desaparece y empiezo a tomar conciencia de lo que nos está realmente privando de la felicidad y de la calidad de vida y no es precisamente esta situación por la que estamos pasando todos.

En lo referente a mi persona, aún haciendo y trabajando en lo que amo, siempre hay una tendencia en mí al esfuerzo y sobrecarga, y a veces me olvido de parar, escuchar mi cuerpo y disfrutar. Me he dado cuenta en estos días que para conseguir éxito en el sector que sea no se trata tanto de hacer sino más bien de ser y de disfrutar. La felicidad está en los pequeños detalles y la presencia.

Me expongo de esta forma al contar algo de mi vida personal porque la mejor forma de ayudar es con el ejemplo, desde la sinceridad y la autenticidad, porque todos tenemos cosas que resolver. Aquí no se escapa nadie, ni siquiera los que nos dedicamos a ésto. Pero en los peores momentos es donde se puede encontrar más luz.

Una pregunta muy importante que deberíamos hacernos todos los días al levantarnos sería: ¿Qué puedo hacer hoy para sentirme mejor? Una pregunta poderosa que te aseguro puede cambiarte la vida.

En estos días estoy sintiendo mucha más paz, bienestar y felicidad en mi vida que antes que apareciera el coronavida.Y me atrevo a llamarlo así porque cada uno de nosotros tenemos la elección de cómo vivir cada situación que se nos presenta en la vida. Sólo hay que ver cómo está bajando el grado de contaminación en la tierra para darnos cuenta que algo bueno trae y quizá es una oportunidad única para replantearnos cómo estábamos viviendo, qué cambios hay que hacer y cómo hay que vivir a partir de ahora.

Enlace para la campaña verkami del libro “Coaching creativo para estudiantes”. Guía para crear la realidad que deseas vivir. Enlace

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