Educar para SER, y sí, se requiere de mucho valor

Es lunes y hoy está nublado, llueve… Oigo el sonido de la lluvia junto a la voz de Julia Westlin. Cuando necesito inspiración siempre me pongo sus canciones.

Mi estado emocional está como el tiempo. Cierta melancolía late en mi corazón. Me he sentado en mi mesa para escribir. La mesa es de madera pintada de blanco con dos cajones. ¡Me encanta esta mesa!, es muy sencilla y bonita a la vez. Desde que me la compré me ha conectado a la idea de ser escritora. En la parte superior de la pantalla de mi ordenador tengo dos cuadros: un elefante dibujado por mi suegro y un trozo de madera pintado de blanco con un estilo decapé con tres palabras pintadas y decoradas con amor que mi hermana escribió para mí: amor, abundancia y equilibrio. Estas tres palabras son para mí la base de todo. Cierro un momento los ojos y siento estas palabras hasta que su energía me llena completamente. Sobre la madera cuelga un hilo de cuerda natural con un corazón de cartulina roja. El elefante representa para mí la fuerza. A mi izquierda tengo una puerta de doble hoja completamente acristalada. Desde ella puedo observar como cae el agua sobre el jardín. Me siento privilegiada, aún así cierta nostalgia me inunda. Mi corazón quiere hablarme, recordarme quién soy, mi propósito.

Me he sentado para escribir mi artículo sin saber de qué tema hablar. Mi mente me da temas y razones para los que hablar de estos temas. Mi corazón solo me dice que me deje llevar, que escuche… Ahora a la voz de Julia Westlin, el sonido de la lluvia se ha unido el canto de unos pajaritos… Detrás de cada instante de la vida se esconde una inmensa belleza. Y yo me pregunto ¿contemplamos la belleza de la vida o solo es un no parar?

Soy madre de una adolescente de 16 años y un preadolescente de 13 años. Me encanta la adolescencia, creo que parte de mi propósito es ayudarles. En la adolescencia ¡hay tanto potencial!, pero no siento que la educación les ayude a sacarlo, ni siquiera les ayuda a conocerse ni sentir cuál es su propósito único en la vida. Todos sin excepción poseemos talentos únicos con un propósito. Todos sin excepción somos piezas únicas e imprescindibles en este inmenso puzzle que es el mundo. ¿Cuántos adolescentes están perdidos sin saber siquiera que poseen cualidades que los hacen únicos? ¿Y cuántos pueden desarrollar esas capacidades dentro del sistema educativo actual? El mundo más que nunca necesita de nosotros y no podemos prescindir de ninguna pieza. Pero cómo pueden descubrir sus capacidades, su propósito si la educación no les ayuda a conectarse con ellos mismos, con su interior, con sus emociones, sentimientos… La educación tiene que tener como base el autoconocimiento, el desarrollo personal, los valores…, la educación tiene que enseñarles a pensar por sí mismos. ¿Alguien ha visto cómo está el mundo? Más que nunca necesitamos una educación que tenga como base el corazón donde lo importante sea la persona. ¿De qué sirven todos los avances tecnológicos si aún la guerra está presente?, si no somos capaces ni de resolver los conflictos con otras personas con armonía.

Es necesario también hacer una educación para la vida, enseñarles cosas útiles, no cosas que no van a usar nunca.

Tengo dos hijos totalmente diferentes y son perfectos los dos. Los amo a los dos por lo que son y por todo lo que me han enseñado y siguen enseñándome. Cuando tenemos hijos tan diferentes no es una casualidad. Una familia es en sí un pequeño puzzle que necesita también todas las piezas y unas se complementan perfectamente con las otras. Lo que tiene que aprender mi hija lo tiene mi hijo, y lo que tiene que aprender mi hija lo tiene mi hijo.

No siempre he actuado de la mejor forma. No siempre les he dejado SER por mi miedo a las exigencias de la sociedad, de nuestra cultura, a que no encajen. Lo más importante que un padre puede hacer por su hijo es dejarle SER y ahí es donde adquiere el pilar más importante para el éxito en la vida y para su autoestima. Hay que ser muy valiente para dejar SER a un hijo y solo se puede conseguir con un trabajo interior muy grande. Para ayudar a los hijos a SER lo que verdaderamente han venido a ser, tenemos primero que trabajarnos a nosotros, tenemos que SER primero nosotros. Y la labor de los profesores es muy importante también, en sus manos hay una gran responsabilidad pues pueden tener una gran influencia sobre ellos, y ellos son el futuro. El ejemplo siempre será lo más importante. Que levante la mano el que actúe siempre desde lo que ES verdaderamente, sin influencias externas. Yo aún no puedo levantar mi mano y no será porque no me he trabajado interiormente. Es un camino de evolución que no sé si tiene fin pero en el que es urgente transitar. Tenemos que educar hacia los sueños, los propósitos de vida… sin olvidar que el camino es lo importante.

Hay tantas cosas que están aceptadas socialmente y culturalmente que van en contra de nuestra salud física y emocional; y son tan pocas personas que dicen o hacen algo al respecto. En qué momento nos perdimos. Creo que es hora de encontrarnos, de ser valientes. Es hora de conectar con nosotros, de conectar con nuestro corazón y actuar desde ahí. ¡Es hora de educar y actuar desde el corazón!

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